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sábado, 1 de mayo de 2010

"LOS FUSILAMIENTOS DEL 3 DE MAYO", Goya

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COMENTARIO

Este espectacular cuadro (2,66 x 3,45) está realizado mediante la técnica del óleo sobre lienzo con un toque de pincelada bastante sueltas y rápidas. Su título: "Los fusilamientos del 3 de mayo", de Francisco de Goya y data de 1814, época de gran agitación social en España que se ve reflejado aquí. No se podría hablar concretamente de un estilo, ya que este pintor trabaja indpendiente y apartado de otros artistas.


El cuadro refleja una escena histórica, en la que se está produciendo la muerte de unos civiles españoles a manos de soldados franceses durante la Guerra de Independencia (1808-1814), conflicto que nunca supo digerir Goya por la violencia entre ambos bandos (hay que recordar que lo vive 'in situ') y que le conduce a pintar varias escenas a cual más dramática durante estos años.

"En medio de charcos de sangre vimos una porción de cadáveres, unos boca abajo, otros boca arriba, éste en la postura del que estando arrodillado, besa la tierra, aquél con las manos levantadas al cielo, pidiendo venganza o misericordia..."
Trucha, servidor de don Francisco de Goya y Lucientes

Para dar esa sensación de más drama a la escena, usa poco dibujo, y en las zonas en las que lo utiliza (soldados franceses) es para darle más nitidez ya que están en el primer plano. En los paisajes del fondo y personajes secundarios, manchas de color prácicamente.


Los colores del cuadro, prácticamente son tres: ocres, grises y blancos, aunque el gran baño de color lo tiene el hombre español con los brazos en altos a punto de ser fusilados Pero cuidado, hay un color que destaca: el amarillo. Sí. Y resalto esto por la simbología que aporta, ya que este color es tradicionalmente el color de la muerte. Es frío y aporta desasosiego a la escena. A los franceses, para quitarles importancia ya que son los enemigos usa dos recursos: los pinta de tonos muy oscuros para que no destaquen y los coloca de tal forma que no se les ve el rostro. Tiene mucha importancia el color porque da esa sensación de noche oscura, con manchas de sangre de un rojo vivo, esa gran iluminación sobre el civil español que espera la muerte...

El tratamiento de la luz es bastante peculiar. Coloca un gran candil en centro del cuadro y al estar los franceses de espaldas, en lugar de llegar la luz al espectador, se refleja en la camisa blanca y los pantalones amarillos de ese hombre e ilumina a la gran masa de españoles, para darles importancia por su lucha y entrega.

Para más realismo aún si cabe, trabaja perfectamente la perspectiva aérea, en la cual los personajes del primer plano están más dibujados y nítidos que el paisaje del fondo, que por cierto, la zona es totalmente real; se trata de la montaña del Prícipe Pío con el cuartel del Conde-Duque, en las afueras de Madrid al fondo:

Si nos centramos en las acciones de estos hombres, se pueden ver posiciones muy forzadas, escorzos (hombre muerto, llorando, soldados en posición...) aunque no es un cuadro que de sensación de mucho movimiento ya que es el momento justo en el que se va a producir el disparo (movimiento en potencia). Los gestos, eso sí, son muy desatados en los españoles. Sensaciones de horror, miedo, furia, agonía... Con rostros incluso abocetados en mucho de ellos. De los galos no podemos decir nada aunque tampoco hace falta verles la cara para imaginarnos un rotro sereno y firme en cada uno de ellos. Es curioso que la posición del tipo de la camisa blanca que lucha por España recuerde a Jesucristo clavado en la cruz muriendo por los cristianos...

En su conjunto, es una composición cerrada porque todos los puntos van a parar al señor de camisa blanca, el más iluminado, aunque no hace falta ponerlo en el medio del mismo ya que el juego de luces que usa Goya hace que el punto clave del cuadro esté a la izquierda.
Esta obra se convertirá en punto de inflexión para los futuros impresionistas, ya que en ella Goya no busca una belleza formal sino una manera de expresar terribles sentimientos.

domingo, 28 de febrero de 2010

"LA TRINIDAD", El Greco

COMENTARIO

Este cuadro fue trabajado sobre un lienzo utilizando la técnica del óleo, que consiste en mezclar los pigmentos con materia grasa (aceites).

Su autor fue D.T "El Greco" (1541-1616), pintor manierista español durante el S XVI, que, a pesar de su éxito nunca llegó a ser pintor de corte de Felipe II. Este cuadro fue pintado allá por el 1579. Actualmente está expuesto en el Museo del Prado.

El Greco llegó a España procedente de Francia allá por 1577, época en la cual nuestro pais gozaba de una notable evolución y desarrollo económico, cultural y también artístico. Una vez en Toledo, decoró el los retablos de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo. En la parte superior del mismo se encontraba esta obra, "La Trinidad", que como muchas otras recoge el momento en el que Dios Padre recoge en cuerpo de Jesucristo muerto y lo enseña al mundo en señal de su entrega por todos los humanos. Tal representación se integraba precisamente en el marco de un complejo programa en el que la idea de salvación desempeñaba un papel rector. Diego de Castilla había concebido el nuevo presbiterio del templo como un espacio funerario al que los lienzos del Greco habrían de prestar un contrapunto visual.

Sería un error decir que El Greco se apoya en la línea como base fundamental de su pintura. Las líneas de este cuadro son nulas en gran parte del mismo, por ejemplo en los rostros, el la paloma o en la ropa. No obstante se puede observar una cierta continuidad lineal en las extremidades del cuerpo de Cristo, posiblemente para diferenciarlo bien del conjunto de figuras.

En cuanto al estudio del color, se puede decir que son los característicos del pintor: manieristas, ácidos, incandescentes, lo cual ayuda a darle ese toque místico que El Greco busca en sus obras. En esta ocasión usa un amarillo-limón para reforzar la parte superior del cuadro. A la izquierda, pinta de azul un ángel y de amarillo la túnica de Dios; la mezcla de ambos da el verde de la capa inferior de ambos personajes. A la derecha, usa los 3 colores primarios, muy vivos, para darle más fuerza a esa parte. La piel es de tonalidad muy contrastada (blanco-negro), ofreciendo así una intensidad considerable.

El juego de luces y sombras es complejo, usando las mismas para darle volúmen a las figuras y para ofrecer tonalidades muy diversas en un mismo personaje u objeto. En este caso, la luz proviene del lateral izquierdo.

Para ofrecer una cierta perspectiva a la imagen, se superponen las figuras unas detrás de otras dejando a Cristo en primer plano y los demás personajes más atrás (técnica tradicional). Curiosamente, El Greco fue criticado por la iglesia porque pintaba a personas en una posición más alta que la de Dios, algo que se puede ver en este cuadro y en "El expolio", por ejemplo.

Para dar sensación de movimiento, puso las lineas del cuerpo de Cristo de tal forma que componen un escorzo un tanto sosegado aunque presente. Las otras figuras expresan movimiento a traves de los gestos principalmente. Hay que señalar la particularidad del Greco por pintar cuerpos alargados y muy musculosos.

En general, la composición es cerrada porque el eje de atención es el centro de la imágen. Está bien equilibrada independientemente de los recursos que use (manierismo) porque las diferentes partes están relacionadas y en "armonía".

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