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lunes, 30 de enero de 2012

"El perro semihundido"


Sobre 1820, Goya pintó un cuadro que pasó a la historia del arte por su simpleza y misterio: 'El perro'.

Una gran masa de color ocre con pinceladas oscuras baña el cuadro y tras un pequeño cerro sobresale la cabeza de un perro cualquiera. Los manuales de arte dicen que la idea del pintor zaragozano podría ser expresar lo poco que representa nuestra simple vida en relación con el espacio inmenso en el que habitamos... Es decir, que en este mundo pintamos más bien poco.

Pero déjenme echarle un poco de imaginación al asunto, pues no soy de los que aceptan las cosas "porque sí" y esta vez no va a ser menos.

Estoy convencido de que el perro está mirando hacia la oscuridad y la cuesta de la colina de una forma un tanto triste, dejando atrás una esperanzadora claridad (su juventud), expresión que podría suponer el final de la vida y cómo va mirando (bien sea un hombre anciano o un perro insignificante) poco a poco la vejez y/o la muerte.

Paradójicamente terminó esta obra en 1823 aproximadamente y falleció 5 años después, lo cual me hace pensar que el viejo perro del cuadro en realidad es un simpe animal que indirecramente nos podría estar reprepresentando al mismísimo Francisco de Goya...

viernes, 13 de enero de 2012

"LA TIERRA ES PARA QUIEN LA TRABAJA" (Emiliano Zapata)

desamortizar.

(De des- y amortizar).

1. tr. Dejar libres los bienes amortizados.

2. tr. Poner en estado de venta los bienes de manos muertas, mediante disposiciones legales.



"El Ángelus"
(J. F. Millet, 1814-1875. Pintor francés realista)
Me centraré sólo en lo que es la parte física de la tierra, y no tanto en cuestiones jurisdiccionales que pueden llegar a nublar un poco el tema.

Los orígenes de los primeros intentos desamortizadores hay que buscarlos en época da Carlos IV, cuando algunos políticos teorizaron sobre la expropiación terrenal, trabajo en vano, pues la Iglesia, siempre con mucho poder, se opuso ante estas medidas de forma tajante.

En Cádiz (1812) también se hurgó en desamortizar, aunque la primera piedra la puso Mendizábal en 1836 al cargar (y ahora fuertemente) contra las tierras en ‘manos muertas’ de la Iglesia. Es, en mi sano juicio, un hito en la historia económica de España, pues se rompen de algún modo los lazos que habían mantenido la Iglesia y el Estado sobre las tierras para que estas se explotasen como es debido. Esta es la teoría. La práctica, es diferente, puesto que al final, “no es oro todo lo que reluce...” Madoz, en 1855, hizo lo propio pero centrándose más en los bienes de los ayuntamientos. No era muy coherente seguir manteniéndolas en unas manos muertas sin beneficio alguno.

Es muy curioso que en realidad los grandes beneficiarios de estas desamortizaciones no sean los campesinos, que son quienes la trabaja, si no la burguesía agraria y tras su venta, la Hacienda pública, que usa este dinero para subastar guerras (como alguna que otra Guerra Carlista). Está claro que aquí "nadie da duros a pesetas".

Sin dejar a un lado, bastaría más, los oportunistas de las operaciones en la transacción, lo que comúnmente se conoce con el nombre de especulación. Es una cuestión que rara vez se cita pero creo que es un apunte esencial a la hora de comprender todos estos movimientos.

Estoy de acuerdo con que las desamortizaciones suponen de algún modo el fin de la sociedad estamental a favor de la sociedad burguesa. Pero, ¿dónde están las clases populares? Recordemos que estamos ante una sociedad eminentemente rural y con una mayoría de españoles trabajando el campo. ¿Por qué no se tradujeron estas desamortizaciones en bienes para dichas personas?

El trasfondo de estos procesos tiene la culpa (mantener guerras, sustentar la monarquía, beneficiar a la burguesía emergente…).

Por lo tanto, no hablaría de una cierta “revolución en las tierras españolas”. Acuñaría mejor la cuestión de que la tierra cambia de dueños pero sigue sin ser repartida entre las clases bajas; es decir, “otro perro (burguesía) de la misma raza (egoísmo)…”.

"Pareja de campesinos yendo a trabajar"
(Vicent Van Gogh, 1853-1890. Pintor holandés postimpresionista)

Los campesinos no ganaron (en cifras económicas si nos resulta más fácil) nada en este reparto de la tierra, apenas sacaron tajada algunos compradores del norte… Pero sí perdieron bastante. Muchos arrendatarios sufrieron la subida de la renta de arrendamiento. Del 20% del territorio nacional expropiado apenas hay un hueco para los que realmente sudan la tierra. No es que cuestione la desamortización, pues “algo es algo”, pero sí me cabe alguna duda (y bastante) sobre su puesta en marcha…

Por otro lado, mantengo abierta la siguiente cuestión: ¿Por qué desamortizar?

Hay autores que defienden la situación del mercado, otros los intereses de la clase burguesa. A mí me gusta más quedarme entre medias, pues “en el justo medio está la virtud”. ¿Qué quiero decir? Pues que "se junta el hambre (del mercado) con las ganas de comer (burguesa), y a un mercado agotado necesitado de dinamismo se le inyecta propiedad de tierra burguesa para engrasar, o intentarlo al menos, el motor económico.

No hay que caer en el error de que todos y cada uno de los compradores de tierras eran burgueses, claro está. En zonas como Valladolid, casi la mitad de los nuevos poseedores eran personas de clase media-baja, pero por ahí no va la tónica. Podríamos decir que son pequeñas islas de pequeños agricultores. Son, en definitiva, “la excepción que confirma la regla...”

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