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martes, 31 de enero de 2017

COMENTARIO "EL SACRIFICIO DE ISAAC" (CARAVAGGIO)




  • OBRA: El Sacrificio de Isaac
  • AUTOR: Michelangelo Merisi da Carvaggio
  • FECHA: 1603
  • ESTILO: Barroco
  • TECNOLOGÍA: Óleo sobre lienzo

Nuevamente, Carvaggio escandaliza a Roma con este cuadro que trata un tema muy habitual en el arte religioso barroco. El punto de inflexión se encuentra en la expresividad que muestra Isaac.

Según la tradición, Isaac era una figura simbólica que representaba a Cristo en la cruz, muriendo ambos inocentemente por la voluntad de su padre. Cristo se somete dócilmente al sacrificio, sin imponer apenas resistencia. Isaac, supuestamente, hizo lo mismo.

Carvaggio, por el contrario (y he aquí la causa de dicho escándalo), plasma en su cuadro a un Isaac lleno de rabia y dolor intentando furiosamente escapar de las duras manos de su padre, manteniendo inevitablemente un fuerte expresionismo.

El artista muestra minuciosamente el momento “clave” de la ceremonia, mezclándose así sentimientos muy diferentes como el miedo (Isaac), la duda (Abraham) y la fe (el ángel).

Aparece la derecha un cuarto elemento que refleja el final “esperado” de la historia. Un cordero hierático y sumiso que parece mirar a Abraham y ofrecerse él mismo para la salvación del muchacho. Se debe destacar el magistral juego de luces y sombras, aplicando las mismas en los lugares más importantes de la escena. Así, las 3 caras quedan perfectamente reflejadas con la luz del sol, quedando a sus espaldas un oscuro paisaje sin mayor importancia.

viernes, 27 de enero de 2017

RECUÉRDALO

“Los que trabajaron duro y les fue bien tienden a creer que a los que no les va bien no trabajan duro. Cuidado con la arrogancia...“

(Carlos Otto)

miércoles, 25 de enero de 2017

YOU CAN'T ALWAYS GET WHAT YOU WANT


"Es una lección que conviene aprender en el deporte y en la vida: a veces pierdes porque no eres el mejor, por mucho esfuerzo que hayas puesto en serlo..."

(Pedro García Aguado)

TOMAR CAFÉ AYUDA A MEJORAR LA RELACIÓN ENTRE LAS PERSONAS

En el ámbito de los sentimientos y el lenguaje no verbal, los animales en general y los seres humanos en particular relacionamos el "calor" con los conceptos de confort, hospitalidad y bienestar.

Y es que según un estudio llevado a cabo por el investigador de la Univerisdad de Colorado Lawrence E. Williams en el año 2008, se ha podido confirmar que las personas tendemos a tener una buena o mala impresión de los demás dependiendo de las primeras impresiones en torno a una taza de café caliente

Al parecer, la región del cerebro llamada ínsula es la encargada de gestionar la información relacionada con la temperatura física y la confianza de la relación entre las personas.

Además, el psicólogo Adam Alter explica en su libro "Este libro le haré más inteligente" afirma al respecto que "La metáfora que vincula la calidez con la amabilidad se hace incluso extensiva a la exclusión social, pues la gente siente frío, literalmente, si se queda socialmente aislada"

Por lo tanto, ¡RECUERDA!:


Elaboración propia a partir de un artículo publicado en la revista "Muy Interesante"

domingo, 22 de enero de 2017

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA EXPRESIÓN: "ESO ESTÁ EN EL QUINTO PINO"?

Muchas veces hemos dicho aquello de: "¡Eso está en el quinto pino!", refiriéndonos comúnmente a un lugar que está muy lejos de donde nos encontramos.



Pero, ¿cuál es el origen de esta curiosa expresión?

Veamos. Al parecer, durante el siglo XVIII y coincidiendo con el reinado del Felipe V, se optó por darle a la ciudad de Madrid un toque naturalista y renovado que rompiese con la frialdad y la monotonía de los edificios del momento.

Para ello, se optó por plantar una serie de pinos a lo largo de las principales vías de la ciudad. Concretamente se dice que fueron cinco los frondosos y monumentales pinos que se sembraron a lo largo y ancho de las aterias de Madrid.

El primero de ellos estaba a la altura del Museo del Prado. El resto se fue sembrando a una distancia prudencial entre ellos hasta llegar al último, que estaría en la zona conocida como Nuevos Ministerios, que hoy está abarrotada de colosales edificios pero que por aquellos años era casi el exterior de la ciudad.

Evidentemente antes no había paradas de metro o autobús, por lo tanto los madrileños del momento tenían que ingeniárselas como podían para organizar sus quedadas y efectivamente usaban los pinos para establecer sus citas.

Sin embargo, el último pino tenía una particularidad especial, y es que al estar casi a las afueras de la ciudad, marcaba lugar ideal para que las parejas se diesen cita y pudiesen besarse y mostrar su amor libremente sin preocuparse demasiado por ser vistos. Hoy ver a una pareja hacer "manitas" en la calle es bastante común, pero desde luego no lo era en el siglo XVIII.

A partir de aquellos años y de esta peculiar forma nació la expresión "en el quinto pinto", siendo esta locución un testimonio de la forma de vida del Madrid del momento y que ha sobrevivido a los avatares del tiempo hasta convertirse en una expresión que muchos de nosotros usamos casi a diario.

sábado, 21 de enero de 2017

ANÓNIMO

«Amor a primera vista no es amor. Amor es haberlo visto todo, lo bueno y lo malo, y seguir amando...»






miércoles, 18 de enero de 2017

SCRAMBLE KOUSATEN, SHIBUYA, TOKIO

Este es el Scramble Kousaten o cruce de Shibuya. Está en pleno corazón Tokio y es conocido por ser "el cruce más abarrotado del mundo". Se dice que cada día pasan por aquí más de 2 millones de personas. Impresionante.



miércoles, 11 de enero de 2017

TEOTIHUACÁN: UN LUGAR SAGRADO EN EL CORAZÓN DE MÉXICO

Mucho antes de que los europeos llegasen a América, se desarrollaron con gran prestigio un gran número de complejas civilizaciones . A través del trabajo arqueológico se han podido sacar a la luz grandes secretos y enigmas, además de bellísimas construcciones y piezas de todo tipo, o dicho de otro modo: los investigadores están sacando paulatinamente a la luz lo que en su día los "conquistadores" quisieron ocultar para siempre.

Vista aérea del asentamiento

El asentamiento urbano y ceremonial de Teotihuacán se localiza en el Valle de México, y se dice que su cronología oscila entre el siglo II a.C y el año 750 d.C, y es visitado por un gran número de turistas cada año.

Las primeras fuentes datan de la época colonial y en ellas se habla que esta zona era visitada frecuentemente por los aztecas a quienes, por cierto, se le debe el nombre del asentamiento. "Teotihuacán" proviene del náhualt, la lengua de los aztecas, y significa literalmente "Lugar de los dioses". Jamás los indígenas llegaron a olvidar por completo esta ciudad, de hecho asistían con regularidad a los lugares de culto.



Fue William Henry Holmes en 1897 quien hizo las primeras descripciones del asentamiento. Las primeras excavaciones se dieron entre los años 1905 y 1910 y fueron dirigidas por Leopoldo Batres. Debemos decir que estas labores de excavación y reconstrucción alteraron notablemente la fisionomía de la pirámide del Sol, distando mucho el resultado de su estado original. Varios años más tarde, concretamente en 1918, se empiezan a publicar las primeras investigaciones arqueológicas serias sobre esta zona, con un nombre propio por encima de todas: los estudios de Manuel Gamio, centrados en su mayor parte sobre la zona de la Ciudadela. Fue además el primer arqueólogo mexicano que realizó en Azcapotzalco una excavación estratigráfica que resultó decisiva para determinar la datación de la zona.

A partir de 1960 se dieron las primeras investigaciones "clave", tales como Teotihuacan Mapping Project (realizada por René Millón, responsable de excavaciones y reconocimientos de la superficie para establecer la cronología exacta y su extensión) , Teotihuacan Valley Project (de William T. Santders, quien centró sus líneas sobre el ecosistema), las publicaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (a cuya cabea estaban Ignacion Bernal y José Acosta, quienes centraron su estudio en la Avenida de los Muertos.

Teotihuacán se enclava en una llana zona del Valle de México, muy cerca del Valle de Tehuacán, zona en la que desde hace cientos de años se han venido cultivando los productos más típicos de América del Sur, como la calabaza, el maíz o la alubia. Tal vez esta fue la causa por la que alrededor del año 600 a.C se asentó aquí un importante núcleo de población.

Teotihuacán fue creciendo paulatinamente hasta convertirse en un importante núcleo social bien organizado, lo que impulsó en gran medida su producción cultural en todas sus vertientes. Como consecuencia de ello, empezaron a levantarse notables construcciones en este entorno a partir del siglo II a.C, lo que supuso un importante cambio en el estatus social de este asentamiento, convirtiéndose en un lugar ceremonial y cívico de referencia.

Máscara de piedra verde hallada en Teotihuacán decorada con turquesas, obsidiana y concha (300-600 d.C)

Hasta tal punto fue su evolución, que Teotihuacán influyó en otras zonas y culturas de Mesoamérica. Prueba de ello son los objetos  relacionados con su horizonte cultural (máscaras de piedra funerarias, pequeñas figuras de barro, cerámica coloreada y otros objetos de obsidiana), como Oaxaca o la zona maya. Pero esta influencia no es unidireccional, sino que Teotihuacán también se vio influenciada por las cultura mesoamericanas limítrofes.

Durante el Período Clásico (300 d.c - 900 d.C), concretamente alrededor del año 300 d.C se da el momento de máximo esplendor de las culturas de Mesoamérica, y por ende de Teotihuacán. Concretamente durante este tiempo esta zona llegó a tener más de 200.000 habitantes.

Pirámide del Sol


Por ello se convirtió en una especie de "centro de comunicaciones" enorme, hasta tal punto que se colapsó brutalmente sobre el año 750 d.C. Como consecuencia de ello, Teotihuacán fue abandonado paulatinamente, sin saber exactamente los motivos que originaron este éxodo. Algunos investigadores apuntan a que el clima del momento y la situación política no eran para nada favorables y esto ocasionó el malestar de los ciudadanos; aunque aún hoy no está del todo claro.

Este abandono originó un estancamiento en los procesos de aceleración cultural de la ciudad que había impulsado a toda Mesoamérica y abrió una fase de expansión regionalista.

Como hemos mencionado, el período de máximo esplendor del centro urbano sería de tal magnitud que se dice que se extendía a unos 22 kilómetros cuadrados. Su planificación urbanística era plenamente cuadrada, con un trazado bien estudiado.

Detalles de los relieves del templo de Quetzalcóalt


El primer conjunto monumental sería alzado alrededor del año 150 d.C. Hablamos de la conocida estructura de cinco cuerpos llamada Pirámide del Sol, lo cual indica a su vez la implantación en Teotihuacán de un modelo teocrático a partir del cual empezó a desarrollarse la trama urbana y a su vez la organización de la sociedad. Esta pirámide, posiblemente destinada a un culto ocular, influyó de forma directa en todo el asentamiento. Unos 50 años después se alzaría la Pirámide de la Luna, hecha a dos kilómetros al Norte  de la primitiva Pirámide del Sol. Entre ellas, un ancho camino de 4 kilómetros conocido como la Avenida de los Muertos, la cual hace las veces de eje central y que a su vez se cruza con otra avenida en dirección Este - Oeste, dando como resultado una división del terreno en cuatro partes muy similares. A lo largo y ancho de todo ello se alzan los 23 restantes complejos arquitectónicos.

Representación de Tlaloc, dios de la lluvia y la fertilidad según los aztecas y localizado sobre la crestería de uno de los templos.


A muy pocos metros del extremo meridional de la Avenida de los Muertos se localiza la llamada Ciudadela, la cual (en sus orígenes) estaba completamente recubierta de pinturas policromadas y máscaras con incrustaciones de concha y jadeita. Esta construcción está compuesta por una plataforma plenamente cuadrada semienterrada y que sirve como sostén de pirámides, altares y templos. En su centro de alza el llamado Templo de Quetzalcóalt, hecho a base de seis cuerpos recubiertos de piedra. Llama la atención el gran número de serpientes esculpidas en bajorrelieve que decoran los muros de este templo, y que parecen emerger de fauces rodeadas por franjas de plumas, plumas que a su vez sirven como adorno de las propias serpientes, animales que parecen esta flotando sobre conchas y otros elementos marinos. Debemos señalar en este punto que las cabezas de serpiente, una de las primeras representaciones de Quetzalcóalt (o "Serpiente Emplumada") y principal divinidad mesoamericana, están alternadas con  las de otros dios, tal vez Tlaloc: la deidad de la lluvia.

Pinturas localizadas dentro del templo de Tlalocán, uno de los edificios cercanos a la Pirámide del Sol


El área residencial de Teotihuacán está formada por construcciones más o menos complejas, algunas hechas a base de piedra, otras simplemente con arcilla en forma de chozas, pero todas ellas organizadas en unidades habitacionales rodeadas por muros y con al menos un templo en su interior. Probablemente se trataba de unidades administrativas y grupos de residencia y producción.

Panorámica de la Ciudadela


La dilatada secuencia cronológica del yacimiento (del siglo II a.C al siglo VIII d.C) nos habla de un enclave donde existió un importante asentamiento histórico y que influyó de forma directa en otras civilizaciones de Mesoamérica al implantar de forma sobresaliente una serie de modelos culturales, soluciones urbanísticas y códigos artísticos sobre los que hoy todavía hay mucho por estudiar.


domingo, 8 de enero de 2017

ÚLTIMAS PALABRAS DEL CHE

CHE: Usted ha venido a matarme... ¿Qué han dicho los otros?

M. TERÁN: No han dicho nada.

CHE: Eran unos valientes.

Cuenta Mario Terán, su verdugo, que no se atrevía a dispararle. Que veía al Che Grande. Muy grande. Cuenta que sus ojos brillaban con tanta fuerza que la vista se le nubló por momentos. Que fue el peor momento de su vida. Que mientras esto le pasaba, Guevara, sentado en un banco, le reprochó su actitud...

CHE: ¡Póngase sereno y apunte bien! Va usted a matar a un hombre...

Un paso hacia atrás. Hasta la puerta. El soldado cerró los ojos y disparó. Momento en el que murió un hombre; momento en el que nació una leyenda...

(Últimas palabras del Ernesto Guevara el 9 de octubre de 1967)


miércoles, 4 de enero de 2017

LA ENCUADERNACIÓN EN CUERO A LO LARGO DE LA HISTORIA

EL CUERO.
HISTORIA, COMPOSICIÓN Y APLICACIÓN DE ESTE MATERIAL.
SU USO EN LA ENCUADERNACIÓN DE LIBROS


Introducción

            El trabajo en cuestión trata sobre el material del cuero[1], un producto de origen natural extraído directamente de pieles de animales para llevar a cabo posteriormente un tratamiento de curtido y conservación y de este modo destinarlo finalmente a diversos fines.
            La curiosidad sobre los materiales empleados para la decoración en todos los ámbitos artísticos siempre ha sido de mi interés así como conocer su historia, procedencia, empleo o influencia en la posteridad.
            Como consecuencia de todo ello, he optado en este trabajo por el cuero, pues el relativo desconocimiento de dicho elemento unido al interés que siempre he mostrado hacia esta materia, me ha llevado a explorar todo lo que supuso a lo largo de su recorrido y en concreto en la Baja Edad Media, ganando gran peso del trabajo el apartado destinado a la encuadernación de libros y manuscritos para los que se empleaban pieles previamente tratadas sobre las cuales se podían hacer incisiones o decoraciones tan ricas como diversas.
            Más concretamente, haremos referencia a la conservación de las pastas de los ejemplares de los siglos XIII, XIV y XV, época en la que el legado musulmán deja huella tanto en la historia como en las técnicas del mundo del arte.
            El cuero, poco a poco, va cobrando importancia en el mundo de la cultura de la piel, y con ello, las encuadernaciones se hacen más complejas y se van enriqueciendo poco a poco hasta presentar una evolución lógica.
            Dentro de todas ellas, las que se enmarcan en el período mudéjar[2] tomarán un valor relevante porque sobre ellas podemos ver reflejado el arte que de igual modo se encuentra en las artes mayores como en la arquitectura.



Antecedentes. Contexto histórico-artístico

            Para conocer el origen o introducción del cuero en la Península Ibérica debemos remontarnos a principios del siglo VIII, con la oleada musulmana procedente de la zona de Oriente Medio, allá por el año 710-711 aproximadamente.
            Por lo tanto, como defiende María Pilar Aguiló[3], podemos afirmar sin reparos que este material fue introducido por los árabes, siendo concretamente Córdoba el principal centro productor y en concreto la época Califal, dorada en la historia de Al-Ándalus y como consecuencia y haciendo referencia al embrión de este trabajo, de mayor producción de cuero.        
            En sus orígenes, la finalidad de dicho material estaría destinada a cubrir necesidades en estrecha relación con el mundo laboral y concretamente el ámbito rural[4]. Los oficios artesanales, las cofradías, estuches, cajas, altares portátiles, sillas de montar a caballo (con una extensa producción en este campo), literas, bancos, sillones, manteles, alfombras, tapizados de muros, retablos, cómo no también encuadernaciones e incluso indumentaria popular.
            Como vemos, son muchas las aplicaciones que a lo largo de los siglos ha favorecido el desarrollo y consolidación de esta materia animal. Esta gran variedad no nos tiene que sorprender ni causar la más mínima impresión, pues (como posteriormente se podrá ratificar en las técnicas) estamos ante una materia fácilmente maleable aunque no por ello poco resistente, pues muchos son los objetos que hasta hoy han llegado en unas condiciones óptimas a pesar del paso del tiempo.  




Técnicas

            Considero básico comprender las labores de preparación del cuero para poder entender las variedades decorativas en las que se hace patente.
            Empezaremos comentando el apartado destinado al modelado[5] . Se trata de una labor de escultura, trabajando el cuero por su flor; es decir, comprimiendo su tamaño natural. El relieve que resulta de ello no sobresale del grueso de la piel, y más tarde se oprime más o menos según la huella que se haya querido obtener, dando lugar así a un bajorrelieve. Esta técnica es usada para decorar objetos sin demasiados realces que sobrepasen la superficie, tales como encuadernaciones de libros (que más tarde analizaremos), sillas…
            El estampado por su parte es una variante del primero. La diferencia es que en esta labor, el cuero se labra por las dos partes mediante troqueles[6] y se rebajan los fondos para reducir el grosor.
            Para las grandes superficies decorativas se usa el método de moldeado, en el que se labra el cuero por medio de moldes de madera o metal. El ferreteado se obtiene mediante hierros grabados, pequeños punzones con motivos determinados y que, suelto o combinado con otro, sirve para destacar fondos o motivos.
            La taracea también es relevante, puesto que muestra similitudes en la técnica de trabajo a la madera. En este caso, la decoración del material esta destinada a superficies planas limitadas por una incisión.
            El calado sin embargo se obtiene recortando perfiles de dibujos, dejando hueco el fondo y quedando en positivo el material del cuero recortado.
            El bordado, muy usado hoy en la cultura marroquí, es un adorno con motivos superpuestos tales como hilos de seda, hilos de lino, cáñamo, oro, plata o incluso tiras de piel de diferentes colores y texturas.


Curtidor del Siglo XV-XVI[7]
Encuadernaciones

            Para hablar del origen[8] de las encuadernaciones debemos remontarnos a la cultura griega, época en la que los encargados realizaban anotaciones en las tablillas de madera recubiertas de cera usando para ello un punzón.
            Ya a partir del silgo I d. C el pergamino cortado empieza a tener importancia y se hace más maleable para su trabajo. Las hojas se cosían como si de una tela se tratara formando así un cuaderno. La unión de varios cuadernos recibía el nombre de códex o códice. Para preservar y mantener intactas dicho producto, se colocaban dos tapas de madera al principio y al final del mismo, dando lugar con ello al origen de las encuadernaciones.
            La evolución lógica de la cultura a lo largo de la historia también se puede ver reflejada en este ámbito. Las ciudades crecen, la riqueza prospera y el interés por la cultura es cada vez mayor. Nos movemos en la Edad Media. El número de ejemplares copiados es cada vez mayor, pues eclesiásticos, monarcas y altos dignatarios demandaban libros y cuadernos.
            Por todo ello, no debe extrañarnos que pensaran en aplicar materias primas menos ricas en esta ingente cantidad de ejemplares. Poco a poco se va apostando por materiales más económicos hasta llegar a apostar por la piel como base para las tapas de los libros.
            Los curtidos por lo tanto hicieron acto de presencia sobre las duras tapas de madera para ennoblecer los libros. La piel de cerdo, venado, cabra o becerro fueron las más usadas por su dureza y consistencia.
            En un principio, las encuadernaciones en piel estaban huérfanas de decoración y sin ninguna personalidad. La piel se colocaba a presión sobre la dura tapa y poco más era el interés de estos maestros por decorar los manuales. En la Edad Media este pensamiento cambió y pronto se pensó en introducir poco a poco elementos distintivos que hicieran diferente un libro frente a otro.


Ejemplo[9] de encuadernación con planchas del siglo XVI

            Las rosáceas[10], por ejemplo, fueron unos de los primeros elementos que se introdujeron y se plasmaron sobre el curtido.
            Como no podía ser de otra forma, las cruces también se abrieron hueco y así enfatizar el carácter religioso que muchos de estos libros tenían. Los destinados al ámbito eclesiástico estaban repletos de estas estampaciones, las cuales presentan una evolución compositiva temporal coherente; pues van desde la más simple hasta las más complejas una vez que ya se conoce la técnica para ‘jugar’ con su forma.
            Como decoración, los cuadrifolios eran los encargados de complementar la estampa. Podría tratarse de una influencia de las formas arquitectónicas hacia el campo de los tejidos, algo que parece bastante coherente si nos centramos en balaustradas con lóbulos cuadriformes o formas similares en vidrieras góticas, por ejemplo.
            Para su realización, el cuero se humedecía normalmente con agua y en ocasiones con ligeros toques de aceites vegetales y seguidamente se presionaba fuertemente con el taco hasta secar la piel, dejando plasmada la decoración deseada en relieve.
            La desventaja de estos tacos de madera es que se desgastaba muy rápidamente por el uso, apenas aguantaban varias sesiones, por lo que con el tiempo se sustituyeron por otros de cobre o hierro.
            La mayor diferencia entre ambas materias es fundamental, ya que con los primeros no se podía hacer otra cosa más que una fuerte presión sobre la piel de forma prolongada. Con el ‘nuevo material’, se podía introducir la peculiaridad del calor. El hierro y el metal se calentaban hasta altas temperaturas para presionar el taco sobre la encuadernación y quedar, de este modo, un relieve más definido que con las de madera. Un gran avance en tiempo de ejecución y en resultado final.
            El uso de las placas se completó en el silgo XV con la invención de una nueva herramienta: la rueda, que no era más que un disco de cobre unido a un mango con una terminación en horquilla en el centro. Supone un plus en la decoración de la piel curtida, pues mediante ella se podía realizar filigranas y series repetitivas de varios elementos de un modo regular y homogéneo en varios ejemplares para caracterizarlos y diferenciarlos de otros.          
            La utilización del oro a la encuadernación llega a finales del siglo XV. Por lo tanto y con ello, se puede afirmar que se asientan las bases para hacer de esto un oficio artístico plenamente evolucionado y que será clave para enriquecer las más laureadas bibliotecas del panorama nacional en los años y siglos venideros.




Evolución temporal[11]

            Si nos movemos mediante épocas, es a partir de los siglos XII, XII y XIV cuando la producción de encuadernaciones cobra importancia. Aunque como se ha señalado anteriormente, esta estaba basada en elementos simples y con aperos en cierto modo rudimentarios. Con el paso del tiempo, se accede hacia una mayor complejidad y se da entrada a animales fantásticos tales como quimeras, dragones o grifos formando agrupaciones o líneas de composición.
            En el siglo XV se da un salto notable al introducirse nuevas formas. Los hierros se enriquecen con formas anteriormente no vistas, como la flor de lis, la rosa, el ciervo, el jabalí y hasta la ardilla comiendo nueces. Pero es el oro el que pone el punto de interés en este período, pues es introducido como elemento de lujo en los ejemplares
            A finales de este siglo, hacen su acto de presencia la rueda que con anterioridad se ha explicado y las nuevas placas de metales procedentes de Centroeuropa; usadas para multiplicar el trabajo y adelantar tarea ya que le producción de libros era cada vez más y más.
            Con anterioridad y remontándonos a la invasión musulmana, los llamados cordobanes[12] hicieron acto de presencia en la Península Ibérica, llegando a ser aceptados por la población por su gran preparación, repujado y cincelado de pieles.
                        Durante los siglos XII, XIII, XIV y XV podemos dividir las encuadernaciones en dos estilos fundamentalmente: gótico y mudéjar. Serán sobre estas últimas sobre las que centremos mayor interés por su excepcional riqueza.


Oficio de encuadernador medieval.[13]
            Góticas[14].

            Los motivos decorativos de los libros españoles durante la etapa gótica sigue la corriente europea aunque con un marcado toque hispánico, pues leones, águilas y castillos pueblan casi toda la zona.
            No cesan las influencias del estilo gótico en las encuadernaciones que se hacen a lo largo del XV; y durante el XVI aún perduran los elementos medievales decorativos en la cubierta de los libros, ya sean rombos, losanges o cuadrifolios.
            En España, como decimos, la producción de este campo en el contexto gótico es menor que en la zona germánica, por ejemplo, ya que se asientan sobre la producción anterior románica y a su vez del mundo antiguo. Posteriormente, ya en el tardo gótico, culmina e incluso enlaza con la cultura Renacentista.
           
           

Ejemplo[15] de encuadernación gótica del S. XV

Mudéjares[16].

            Las encuadernaciones mudéjares siguen el camino de las artes mayores y emplean elementos procedentes del mundo Oriental como base para su desarrollo y ornamentación. No son propiamente musulmanas; es una adaptación de la base del arte islámico plasmada en un ámbito y con una finalidad diferente.
            La belleza del aspecto externo de los libros mudéjares recae en el libre albedrío sobre el que trabajan los artistas; pues las formas que se pueden hacer con los elementos que propone el arte islámico son fácilmente maleables y con capacidad de yuxtaponer unas sobre otras puesto que en la mayoría de los casos son formas geométricas y no imágenes figurativas.
            Es muy importante el campo de la decoración en el mundo islámico por varias razones. Entre otras, el amplio desarrollo de las artes decorativas trajo consigo el perfeccionamiento de las diferentes técnicas de trabajo artístico de la madera, el yeso, la cerámica, el cuero o el metal.
            La lacería y los motivos entrelazados con cintas compuestas por estrellas así como figuras poligonales, cordones y trenzas sin dejar a un lado el ataurique o las hojas de acanto completan el panorama decorativo. Los seres vivos representados de forma conceptual también pueden apreciarse, al igual que la escritura cúfica para expresar testimonios de fe y algunos motivos con amplio simbolismo como puede ser la protección que se representa con la mano de Fátima o la estrella de seis puntas de Salomón.
            La época de mayor apogeo de este estilo; los siglos XIV y XV, siendo la última centuria la fecha clave, pues es cuando se produce una movilidad intensa de los encuadernadores de un lugar a otro. Su pervivencia hasta el silgo XVI se hace patente y se encuentra reflejado en varios ejemplares a pesar el empuje de las formas renacentistas.
            Toledo y Valencia son los nudos sobre los que se movían los principales impulsores de estas obras. En lo referente a sus artífices, nombrar a los propios libreros como pioneros en la materia, fundamentalmente en el ámbito aragonés; aunque en cualquier caso, libreros y encuadernadores comparten materiales y técnicas similares a lo largo del tiempo, de ahí que se enclaven en el mismo Oficio en el siglo XVI.
            Las cubiertas eran, normalmente, de piel de cabra que daba como resultado un color rojizo y oscuro, siguiendo por lo tanto la tradición andalusí de optar por un cuero de gran calidad. Lo lógico era encontrar las cubiertas enteras con piel y con algún que otro detalle en metálico como bollones, clavos o placas de lata decoradas con un relieve en las esquinas con dos funciones: proteger al libro de los golpes y decorar dichas zonas.
            Las técnicas que se llevaban a cabo para realizar este trabajo fueron básicamente tres. El fileteado, ayudándose de un punzón y destinado a delimitar recuadros, el gofrado en seco, que, como hemos señalado anteriormente, consiste en aplicar hierros calientes sobre la tapa y el gofrado con oro[17]; igual solo que se aplicaba sobre una fina lamina de pan de oro.
            Ya en cuanto al repertorio ornamental en sí, se puede decir que predomina ante todo el motivo geométrico[18]. Sin embargo, en muchas ocasiones, aparecen entremezclados con estampaciones góticas tales como aves, dragones o flores, y rara vez con medallones renacentistas.
            Esto es un claro ejemplo de lo que supone el arte mudéjar, ya que produce un estilo propio e independiente pero que bebe de otras culturas y estilos; aunque la concepción estética siempre va a ser claramente islámica.
            Finalmente, haremos una breve referencia a las estructuraciones decorativas que pueblan la portada para hacernos una idea de las soluciones tan curiosas que podemos conseguir al trabajar la tapa.
            En lagunas ocasiones se le da la importancia fundamental a un solo motivo de lacería, aplicada mediante la rueda de origen islámico, con una repetición de imágenes a lo largo de la superficie. Encontramos ejemplares en los que se decoran los laterales del mismo dejando el centro huérfano de dibujo para plasmar ahí una estrella de ocho puntas con cintas que se entrecruzan y complementadas por labores geométricas. Al finalizar el trabajo compositivo, se le incrustan varios bollones metálicos para salvaguardar el tomo
           

Ejemplo[19] de encuadernación mudéjar del S. XV


Conclusión

       La realización de este trabajo ha sido satisfactoria por todo los conocimientos que he adquirido sobre este tema al hacerlo. Como se ha señalado en la introducción, siempre fue de mi interés el conocimiento sobre materias como la madera, el corcho o el cuero, puesto que poco conocemos sobre ellos y es de ahí de donde partió mi curiosidad a la hora de estudiarlos.
            No se puede esconder que la información que hasta hoy nos ha llegado sobre el trabajo del curtido; algo lógico al tratarse de una materia prima de escasa importancia en el mundo del arte si lo comparamos con los metales, las vidrieras o las monedas. Los artículos de los principales estudiosos de la materia me han servido como pilar fundamental para estructurar las diferentes partes.
            Aprovechando lo anterior, haré referencia a la división del trabajo:
            Una introducción inicial en la que se ha puesto el por qué del mismo y las curiosidades que siempre me han surgido en cuando a dicho material.
            Seguidamente, la historia del material; algo clave para comprender de dónde viene y cómo es el camino hasta su destino final.
            En tercer lugar, las técnicas. Es necesario conocer cómo se trabaja y qué instrumentos se usan para darle las múltiples formas.
            A continuación y de forma escalonada en cuando a su importancia, se encontraría el apartado destinado a la encuadernación. En él se ha explicado los métodos y la evolución en las formas decorativas sobre el cuero en las pastas de los libros.
            Y ligado a ello, la encuadernación en la época mudéjar, sobre la que he tenido el gusto de recrearme más de lo habitual para ver cómo en estas pequeñas estampaciones también se puede ver reflejada la influencia del arte islámico. Las formas de la ornamentación y el esquema compositivo para ello así lo reflejan.
           

                       




















Bibliografía

            PAZ AGULÓ, M. (1982). Historia de las artes aplicadas e industriales en España. Madrid, Manuales Arte Cátedra.

            MARTÍNEZ MARTÍNEZ, M. (2002). “Oficios, artesanía y usos de la piel en la indumentaria (Murcia, ss. XIII-XV). Universidad de Murcia

            MÉNDEZ APARICIO, J. (19??). “Las encuadernaciones de los siglos XV, XVI y XVII de la Biblioteca Pública de Toledo”.

            ÁLVARO ZAMORA, M. I. (2008). “Encuadernaciones mudéjares”. (Artigrama, núm. 23, 2008, 445-481)

            Recursos web:

-          Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua española (www.rae.es)
           
-          Imágenes procedentes de:
                        www.dipity.com/Rodipity/Cronos[20]
                        www.pieles-decorativos.webnode.es/historia[21]





            [1] Cuero: Pellejo que cubre la carne de los animales. Este mismo pellejo después de curtido y preparado para los diferentes usos a que se aplica en la industria (Diccionario de la RAE)

            [2] Como tradicionalmente ha afirmado el estudioso español Marcelino Menéndez Pelayo (1856-1912): “El mudéjar constituye el único estilo artístico del que España puede presumir como propio.”
[3]           PAZ AGULÓ, M. (1982). Historia de las artes aplicadas e industriales en España. Madrid, Manuales Arte Cátedra, p. 325. Realiza un repaso histórico de este material a lo largo del tiempo. Como no podía ser de otra forma, enfatiza notablemente el período andalusí por actuar como paso fronterizo del cuero hacia el resto de Europa.

[4]           MARTÍNEZ MARTÍNEZ, M. (2002). “Oficios, artesanía y usos de la piel en la indumentaria (Murcia, ss. XIII-XV). Universidad de Murcia

            [5] PAZ AGULÓ, Op. Cit., p 325. Optaremos por el libro de María Paz Aguiló para el apartado de las técnicas puesto que las realiza de un modo general y no tan destinadas al campo de la encuadernación como sí que hace Julia Méndez Aparicio.

                [6] Troquel: Instrumento o máquina con bordes cortantes para recortar con precisión planchas, cartones, cueros. (Diccionario de la RAE)

            [7]Imagen extraída de la web: http://pieles-decorativos.webnode.es/historia/
                [8] El sustrato de esta introducción sobre las aplicaciones del cuero en las encuadernaciones ha sido tomado de una conferencia de Julia Menéndez Aparicio en la 2ª mitad de S. XX. MÉNDEZ APARICIO, J. (1978). “Las encuadernaciones de los siglos XV, XVI y XVII de la Biblioteca Pública de Toledo”.

                [9] [9] Imagen extraída de la web: http://www.dipity.com/Rodipity/Cronos/

                [10]  Rosácea: decoración a base de motivos vegetales que se podían ver en los primeros libros encuadernados con tejido animal.
            [11] Seguiremos el esquema que propone Julia Menéndez en su ponencia. MÉNDEZ APARICIO, J. (1978). “Las encuadernaciones de los siglos XV, XVI y XVII de la Biblioteca Pública de Toledo”.

            [12] Cordobán: Piel curtida de macho cabrío o de cabra. (RAE)

                [13]  Imagen extraída de: http://www.artesdellibro.com/_mt/mt-search.cgi?IncludeBlogs=6&search=Encuadernaci%C3%B3n%20G%C3%B3tica

            [14] A partir de este punto se complementará el camino anterior de Julia Méndez con  el artículo de María Isabel Álvaro Zamora (ÁLVARO ZAMORA, M. I. (2008). “Encuadernaciones mudéjares”. (Artigrama, núm. 23, 2008, 445-481)
               
                [15] Imagen extraída de la web: http://www.dipity.com/Rodipity/Cronos/

                [16] Para este punto, se ha optado por seguir el esquema que propone María Isabel Álvarez Zamora en su artículo, ÁLVARO ZAMORA, M. I. (2008). “Encuadernaciones mudéjares”. (Artigrama, núm. 23, 2008, 445-481) ya que está íntegramente destinado a este apartado y además es ella una de las principales figuras en el estudio de esta materia.

            [17] Esta técnica es la menos usada entre todas; aparece excepcionalmente y no tiene demasiada profusión, exceptuando las encuadernaciones italianas destinadas para la Biblioteca Real de Nápoles. (MÉNDEZ APARICIO, J. (1978). “Las encuadernaciones de los siglos XV, XVI y XVII de la Biblioteca Pública de Toledo”.

            [18] Como se ha explicado con anterioridad, se recoge así el testigo del arte musulmán y su gusto por la abstracción.

                [19] Imagen extraída de la web: http://www.dipity.com/Rodipity/Cronos/          
                [20]  Web interactiva con una aplicación en la que un eje cronológico marca las diferentes etapas en cuanto a la encuadernación de libros.

                [21]  Web con un interesante abanico de fotografías sobre el cuero.

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