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miércoles, 19 de abril de 2017

EL HOMBRE QUE PASÓ A LA HISTORIA POR NO HACER NADA

"Boulevar du Temple", París, 08:00 de la mañana de un día que no conocemos del año 1838. Louis Daguerre, inventor del daguerrotipo (algo parecido a una máquina de fotos), se prepara para probar su invento.

Para ello, se sube a lo alto de una azotea y prepara con cautela todo el material. Cuando lo tiene todo listo, hace funcionar la máquina y, después de 10 minutos... ¡ZAS! Fotografía hecha.



10 minutos. Minuto arriba, minuto abajo, este era el tiempo de exposición que necesitaba la máquina hasta que tomaba la instantánea.

Pero a parte del tiempo, hay algo que llama más la atención de todo esto. Fijáos bien en la imagen. ¿No notáis algo extraño en ella? Recordad: son las 08:00 de la mañana, París, paseo, calle céntrica... ¿Y la gente? Porque parece que en la foto no hay nadie, ¿verdad? Pues bien, la razón no es otra que la siguiente: este aparato estaba ideado para captar cuerpos estáticos, con los cual, los viandantes no podían salir jamás en la foto porque estaban en constante movimiento y al 'pobre' daguerrotipo no le daba tiempo a captarlos.

Sin embargo y si hacemos zoom sobre la esquina inferior izquierda de la foto, veremos algo curioso. Parece que hay una persona con una pierna levantada apoyada sobre algo. En efecto. Se trata de un ciudadano que se ha detenido durante unos minutos para que un limpiabotas le acicale el calzado.

Al permanecer inmóvil durante unos instantes, ha tenido la suerte de ser el único ser humano en la foto, una foto muy especial porque es la primera instantánea de la historia en la que sale la figura completa de un hombre: el hombre que pasó a la historia por "no hacer nada".

martes, 11 de abril de 2017

¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA PALABRA "ERASMUS"?

Cada año, miles de universitarios europeos hacen las maletas para continuar sus estudios en otro país europeo con el fin de conocer de primera mano una nueva cultura, familiarizarse con otros idiomas, hacer nuevas amistades y disfrutar de un período de independencia.

Pero, ¿de dónde viene realmente la palabra "Erasmus"? La palabra "Erasmus" tiene su origen en un nombre propio: Desiderius Erasmus Rotterodamus, más conocido como Erasmo de Rotterdam.

Erasmo de Rotterdam fue uno de los más importantes humanistas y teólogos del Renacimiento y ha pasado a la historia por ser uno de los primeros "viajeros del conocimiento".

"La vida es una obra de teatro en la que cada uno hace un acto hasta que baja el telón".
(Erasmo de Rotterdam)

En una época en la que la movilidad geográfica era realmente difícil, Erasmus decidió romper las reglas y basar su conocimiento en viajar por diferentes países europeos. Así pues, desarrolló sus estudios en Alemania, Inglaterra, Italia, Francia o Suiza, entre otros, defendiendo de este modo una Europa libre de fronteras y fomentando la interculturalidad y los viajes como fuentes del conocimiento.

Con todo ello, Erasmo pasó a la historia como "el primer ciudadano de Europa", amante de la libertad y el libre pensamiento y ultradefensor de la necesidad de interactuar con otras personas para enriquecer el pensamiento.

De esta forma los "erasmus" europeos recrean cada año la filosofía de un hombre inquieto que luchó hasta el fin de sus días por crear lazos de amistad y conocimiento entre personas de otros países y fomentar un continente libre de fronteras.


sábado, 1 de abril de 2017

SAN ANDRÉS APÓSTOL, DE OFICIO: PESCADOR... DE HOMBRES

NOTA: Texto realizado tomando como referencia la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol de Torrejoncillo (Cáceres, Extremadura, España).

Andrés. Varón hermoso, firme, muy varonil y primer seguidor de Cristo. Así define la tradición cristiana el significado de su nombre. Fue, además de eso, un excelente pescador, y no es para menos pues contaba en su haber con un excelente maestro de la materia: su hermano San Pedro.

San Andrés (El Greco)

Sin embargo, tanto él como su hermano Pedro, Santiago y Juan, pronto dejarían este oficio para dedicarse única y exclusivamente a predicar la palabra del Señor. De hecho fue el propio Jesús el que así lo pidió: “Venid conmigo, yo os haré pescadores de hombres”. Así fue como poco a poco se formó el grupo de los doce apóstoles, de ahí que tanto San Andrés como el resto aparezca casi siempre con el libro sagrado en la mano, símbolo por antonomasia de la evangelización cristiana.
Pintura de San Andrés localizada en la sacristía de la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol de Torrejoncillo (Cáceres, Extremadura, España), datada en la década de 1580 y realizada por Juan de Ribera.

Pero el clásico atributo de San Andrés siempre ha sido la cruz en forma de aspa. Lo vemos en infinidad de representaciones, entre ellas en la portada de acceso a la iglesia de Torrejoncillo, en el retablo o en las recién descubiertas pinturas de la sacristía. Para comprender su significado, debemos remitirnos a la escena de su crucifixión y muerte, muy diferente por cierto a la de Cristo. El responsable, el procónsul Egeas, quien hablaba de Jesús como un hombre que sólo predicaba literalmente “sandeces”.

A San Andrés no le clavaron en el madero, primero le azotaron y más tarde lo ataron a él de pies y manos para que tardase más en morir. Un par días duró su martirio, durante los cuales no paró de predicar ante unas veinte mil personas la palabra del Señor. Antes de fallecer, Egeas le invitó a arrepentirse, pero San Andrés, convencido, le respondió: “¿A qué vienes? Si es para pedir perdón, lo obtendrás; pero si es para desatarme y dejarme libre, no te molestes; ya es tarde”. Una vez muerto, su cuerpo fue enterrado curiosamente por Maximila, la esposa de Egeas, su verdugo, quien, por cierto, fue estrangulado por el demonio cuando volvía a su hogar.

La tradición cristiana sostiene el hecho de que San Andrés fue crucificado en una cruz en forma de “X” o “crux decussata”. Pero, ¿por qué? En primer lugar porque éste deseaba emular la forma en la que murió su hermano Pedro. San Pedro efectivamente fallecería en un madero con forma de aspa, sin embargo su cuerpo quedó prendido boca abajo. A diferencia de él, San Andrés moriría con la cabeza mirando hacia el cielo. ¿Cómo se ha llegado a esta conclusión? Debemos tener en cuenta que el nombre de “Andrés” podría provenir de la palabra “antrophos”, la cual se compone de una raíz “ana”, que significa “arriba” y “tropos”, que significa vuelto. Por lo tanto, si atamos cabos y traducimos literalmente, Andrés significa “hombre vuelto hacia arriba”, es decir, hacia los cielos, o lo que es lo mismo, en actitud de mirar constantemente a su Creador.


Y todavía hay algo más curioso. Rastreando en la etimología de la palabra “Cristo”, vemos que en el griego antiguo su nombre se escribía tal que así: “Χριστός”. Lo vemos en multitud de lugares. Sin ir más lejos, en la barandilla que remata la fachada principal de nuestra iglesia tenemos el famoso crismón de Cristo con la “X” y la “P” correspondientes a las iniciales de “Χριστός” acompañadas por el “α” de alfa o “principio” y ω de omega o “final”, es decir: “Cristo. Principio y fin”. Entonces, ¿podría existir una relación directa entre la “X” inicial de esta palabra griega y la cruz en forma de “X” en la que fue crucificado San Andrés? Tal vez la respuesta sea otra pregunta; ¿por qué no?



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