El título del cuadro (óleo sobre lienzo) es “Melancolía”, y fue pintado por el noruego Edvard Münch entre 1894-95.
Pertenece al género expresionista, en el cual el arrebato, las amenazas o el concepto subjetivo cobran notable importancia y rompen con los cánones y las formas impuestas para expresar una idea personal. Se desarrolla durante los años previos a la Primer Guerra Mundial.
Artista perteneciente al expresionismo muy marcado por su infancia. La pérdida de su madre cuando él tenía 5 años, la de su hermana Sofía de 15 años, o la de su padre, del cual no se pudo despedir, algo que le dejará secuelas sin duda. Muy preocupado por la soledad, la muerte, la angustia y el mundo erótico. Enfermo psicológico que se valió de esto para dejarnos todo un legado de cuadros con muchísima introspección psicológica.
En el cuadro, podemos observar a un individuo en estado pensativo-melancólico, ausente de todo lo que le rodea y reflexionando, posiblemente, sobre sí mismo y su mundo. Su vestimenta es negra, lo cual acentúa más esa idea de sobriedad y soledad que tantos latigazos tuvo que soportar el propio Münch a lo largo de su vida.
Las formas del paisaje se encuentran muy sintetizadas y parcialmente ondulantes. Nos puede recordar, en cierto modo, a su obra estrella: El Grito, con el mismo estilo de pincelada. Le da así un cierto dinamismo a la naturaleza que rodea al caballero. La atmósfera es en cierto modo triste, parece el final de un día. ¿Se valió de esto Edvard para intensificar la postura melancólica del tipo de la derecha? Muy posiblemente ocurriera así.
Como él afirmó, su tarea era “diseccionar almas”. Y vaya que si lo consiguió. No hay más que mirar el estudio psicológico al que somete a este personaje para darnos cuenta de la profunda carga psicológica que carga en todos sus personajes.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada