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domingo, 18 de octubre de 2015

LA LECCIÓN DE ANATOMÍA DEL DOCTOR NICOLAES TULP (Rembrandt)

La lección de anatomía del doctor Tul es, tal vez, la pintura más famosa del mundo dentro del campo de la medicina. La importancia de la misma reside no solo en el tema, que también, sino más bien en la originalidad del mismo: en lugar de establecer preferencia a los retratos de los señores allí presente, el eje de la composición gira en torno a la acción, al suceso acaecido en ese momento. Esto supone un giro radical al tratamiento de las composiciones de grupo y retratos dentro del ámbito de la pintura.


"La lección de anatomía del doctor Tulp", Rembrandt (1606-1669), pintada en el año 1632 y perteneciente al barroco holandés. Óleo sobre lienzo (1,69 x 2,16). Localización original: Sede Social de los Cirujanos de Amsterdam. Localización actual: Mauritshuis, La Haya.


Esta originalidad compositiva no es aleatoria. Rembrandt fue un personaje muy singular del siglo XVII. De él se dice que su afición a las subastas llegaba a veces hasta límites exasperantes, por lo tanto conocía de primera mano lo que ocurría en el mercado de arte del momento. De ahí que buscase "abrir" nuevas vías de experimentación como es el caso. También es cierto que su pasión por el dinero era brutal: invertía ingentes cantidades de dinero con fines especulativos. De hecho hay una anécdota que afirma que sus alumnos pintaban monedas sobre el pavimento para que cuando él pasase, se inclinase a recogerlas pensando que eran reales.


Rembrandt. Autorretrato. 1659.
Nacido en Leyde (Holanda), Rembrandt alcanzaría su etapa plenamente barroca en Amsterdam muy influenciado por Rubens y el barroco internacional, período al que pertenece este lienzo. El claroscuro que le imprime a sus obras se conoce por la nitidez con la que se manifiestan sus contornos. Pero además de eso, el sentido espiritual y simbólico que le ofrece esta técnica es muy distintivo y llamativo hasta el punto de considerarlo como un auténtico medio de expresión. Siempre prefirió tomar su inspiración a partir de la realidad, de hecho en su juventud no quiso viajar a Italia para no conocer las obras de los clásicos.

Si nos centramos en los elementos plásticos de la composición hay algunos detalles que llaman poderosamente la atención. La luz, por ejemplo, es irreal, artificial, procede de un foco superior, es potente y eso hace que se incremente el contraste entre el cuerpo frío del cadáver y el color cálido de los asistentes. Ese claroscuro, unido al exquisito tratamiento que le da a esta escena tan emotiva, le ofrecen una carga sentimental inmensa al lienzo. El único tono que parece salirse del patrón es el rojo: precisamente sobre el brazo del difunto que es a su vez el aparente motivo fundamental de la escena.

Como hemos adelantado anteriormente, a pesar de ser este el primer retrato de grupo de Rembrandt, aportó grandes innovaciones. Debemos tener en cuenta que el contexto social del momento. Por aquel entonces, las corporaciones profesionales se valían de la pintura holandesa para solicitar obras de arte donde apareciesen reflejados los componentes de dicho grupo respetando siempre un rígido sistema jerárquico preestablecido. Sin embargo Rembrandt pasa por alto ese mandato y subordina el rango individual de los individuos a la acción narrada, en este caso la disección del cuerpo y los comentarios del doctor, rompiendo así con los cánones establecidos del momento.

Sí respetó sin embargo el sistema jerárquico entre los personajes, tal y como dictaba el momento: casi todos tienen las mismas dimensiones. Para poder cuadrarlos todos en el espacio sin que existiese diferencia de tamaño entre ellos, optó por establecer una acertada composición piramidal.


Pincha en la imagen para ampliar

Los allí presentes siguen con atención la lección del doctor Tulp y se sitúan cuidadosamente alrededor del cadáver. Aparentemente, como hemos dicho antes, el cuerpo del cadáver es el "eje" de la composición, y en parte lo es, pero no del todo. Los personajes son fundamentales, tanto en su distribución como en su expresividad: algunos miran al cadáver, otros al profesor e incluso alguno observa al espectador. Gracias a ello existe un equilibrio y se le da un plus de importancia a los individuos de la escena. Si hubiesen estado mirando todos hacia el profesor, por ejemplo, su relevancia hubiese sido extremadamente mínima; sin embargo gracias a ese juego de miradas se establece un dinamismo grato y que contrasta con la frialdad del difunto.

Conocemos el nombre de todos y cada uno de los individuos allí presentes gracias al papel manuscrito que sostiene uno de ellos, quienes por cierto tuvieron que pagar una suma suficiente de dinero para poder ser retratados en esta escena. Cerca de los pies vemos un ejemplar: tal vez se trate del manual de Andreas Vesalius, considerado el creador de la anatomía moderna. En el fondo, un cartel en el que consta el nombre del artista y la fecha de ejecución del cuadro.




Finalmente debemos concluir diciendo que "La lección de anatomía del doctor Tulp" está basada en un hecho real. Corría el año 1632 cuando el profesor del gremio de cirujanos, el doctor Nicolaes Pietersz Tulp ofreció públicamente una lección de anatomía sobre el funcionamiento de los tendones del brazo, valiéndose para ello del brazo de un ahorcado. Fue un acontecimiento extremadamente relevante, pues el ayuntamiento sólo cedía un cadáver una vez al año. El resto del curso los cirujanos se veían obligados a aprender el oficio a través de libros o muestras conservadas. Dicen que incluso el propio Rembrandt asistió también a tan singular evento.

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