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viernes, 26 de febrero de 2016

EL CASTILLEJO DE MONTEAGUDO (MURCIA). Comentario.


La historia andalusí cambió radicalmente allá por el año 1089, cuando los almorávides, recién llegados de su lugar de origen (Magreb) vencieron en las proximidades de Badajoz a las tropas de Alfonso VI. Con ello se abrió una nueva etapa política y cultural en la Península Ibérica. Los almorávides se quedarán para mandar, imponiendo una fuerte ley rigurosa en cuanto al lujo y al arte, llevando la sobriedad por bandera; aunque no es menos cierto que con el paso del tiempo se verán seducidos por el exotismo hispano y adoptarán la riqueza que, según las fuentes (pues muy pocos ejemplos conservamos), debió ser relativamente importante.

Castillejo de Monteagudo, Murcia
Pero los días de vino y rosas pronto tocaron la sima, y el caos reinó tanto que se desencadenaron unas “Segundas Taifas” o reinos independientes entre las que destacó la “Taifa de Murcia” con Ibn Mardanis, el apodado “Rey Lobo” por los cristianos,  a la cabeza, dando lugar a un desarrollo económico importante. En su persona quiso recalar el auge de la zona y para ello abrazó el lujo sin ningún tipo de reparo. De ahí la construcción de una explotación personal: el Castillejo de Monteagudo. Dataría del año 1146-1147 aproximadamente, y está localizado (lo poco que hoy queda) a unos 5 kilómetros de la ciudad de Murcia, a los pies de un pequeño cerro.

Lo que hay que tener en cuenta antes de continuar con la descripción es que estamos ante una arquitectura palatina que desde antaño ha atraído a historiadores e investigadores por tratarse de uno de los pocos ejemplos de arquitectura palatina andalusí. Fue excavado en 1924 aproximadamente por Andrés Sobejano, aunque no sería hasta 1933 cuando se daría a conocer de la mano del gran Leopoldo Torres Balbás en su libro Paseos arqueológicos por la España musulmana. Manuel Gómez Moreno no está ajeno y lo introduce en su Ars Hispaniae  de 1951, siguiendo ciertas pautas de Leopoldo. 

Castillejo de Monteagudo, Murcia

La primera noticia se remonta al bereber al-Baydaq y sus viajes por la zona murciana en los que se recoge la existencia de un suntuoso palacio, siguiéndole una seria de autores que serían fundamentales para tratar de comprender el completo conjunto ya que, como se ha venido señalando, su estado es tal que hace complejo el estudio actual.

De esos escritos podemos sacar varias conclusiones. Todos lo vinculan con Ibn Mardanis a partir de 1147, antes de 1165, ya que en esta última fecha fue saqueado y destruido por la “Expedición de castigo”.

Se habla de una posible rehabilitación posterior, aunque el estado ruinoso continuaría y estaría acentuado en 1171. El poeta al-Qartayani lo visita entre 1228 y 1238, y deja constancia de su abandono. Estos están totalmente confirmado por la arqueología ya que la completa homogeneidad del edificio así como el conjunto de yeserías que fue exhumado, si lo unimos a la inexistencia de yesos encalados podemos afirmar sin lugar a dudas la corta vida del Castillejo, ya que esto solamente se da en un lugar abandonado o destruido en poco tiempo. Si no hubiese sido así, el paso de los años habría dejado ver las lógicas señales de sustitución de piezas o reparación de los yesos. 

Planta del Castillejo de Monteagudo (Murcia), según Leopoldo Torres Balbás, 1934

Centrándonos ya en su conjunto, el mismo ocuparía el centro de una gran almunia (zona de recreo con diferentes aprovechamientos) en un terreno de secano sobre el que se aplicaron obres hidráulicas para dotarlo de agua. La planta es dudosa, algo que radica en las contradicciones que se han hecho a la hora de estudiarla y la falta de un estudio arqueológico firme que despeje las dudas sobre ello. Con lo que hoy se sabe, podemos decir que la planta la forma un núcleo de planta rectangular y un añadido al occidente, con torres que acompañan ambos recintos. Es importante dejar constancia de la existencia de las mismas, pues internamente tendrían una serie de alcobas

La parte del centro cuenta con ese lugar principal que estaría acompañado por dos albercas adosadas a los lados. Los torreones están perfectamente adosados a la propia estructura del edificio, obteniendo de ahí otra prueba más de que no fueron construcciones de un período posterior, como bien defendió en su día Torres Balbás. En su interior, un gran número de habitaciones.

Caben destacar algunas peculiaridades tales como que el palacio no se articula sólo en torno al gran patio del centro, sino que en cada esquina hay cuatro núcleos independientes con su espacio central propio. Además, los torreones en las esquinas y las grandes dimensiones en comparación con el resto no se deben a motivos defensivos, con lo que estaríamos hablando de habitaciones existentes dentro de los mismos. Vemos la influencia de las tradiciones islámicas orientales, ya que, aunque su planta sea occidental, la anchura del andén transversal y los miradores en el frente son un claro ejemplo de la importancia que hay del eje transversal. Domina ese gran patio central al por el que se accede a dos salones, los principales. El resto de dependencias se articularía en torno a espacios rectangulares en los ángulos.

Entorno en el que se alza el Castillejo de Monteagudo (Murcia)

Pero sobre lo que no hay duda y en lo que coinciden los principales estudiosos, es que estamos ante uno de los primeros ejemplos documentados del esquema de ‘Patio con crucero’, posiblemente siendo una continuidad de lo que antes se había hecho en el conjunto palatino de Medina Azahara, Córdoba.

No es fácil llegar a la conclusión sobre si existió o no pórtico a los dos lados menores del patio o si estaríamos ante una galería que recorría los cuatro extremos del patio, a imagen y semejanza de lo que vemos en el Patio de los Leones de la Alhambra de Granada. Lo que hoy se cree es que los cuatro lados estarían cubiertos.

Se suelen inducir a errores al comparar la planta del patio del Castillejo con la planta del Patio de los Leones, además, a la hora de estudiar las zonas los autores dan opiniones muy diversas. Pero si debemos quedarnos con alguna, sería con la de Gómez Moreno, pues tiene más cuerpo. Por ejemplo, en cuanto a la alberca y como se ha señalado anteriormente, hay ejemplos documentados ya en Medina Azahara. Un ejemplo posterior podría ser el Palacio almorávide de Marrakech. En tercer lugar estaría el Castillejo.

En 1934 Torres Balbás identifica las puertas de acceso al complejo en el frente suroeste. Posteriormente Gómez Moreno habla de más de una puerta, en plural, y que estarían en el medio de los frentes mayores, opinión que se ha dado por válida en la bibliografía internacional.


Aunque no es menos cierto que la posible existencia de dos o tres puertas siembre hace más vulnerable cualquier edificio. Además, si la puerta de acceso se enmarca en un eje “X” este siempre suele ser el principal que va a desembocar a un salón principal sobre el que se articularían las dependencias privadas del gobernante con un tamaño menor y con unos patios que siempre quedan a los lados, los llamados bayts.

Si tuviésemos que buscar un precedente directo a esta distribución de espacios, posiblemente nos tendríamos que remontar al Palacio de Alhi ibn Yusuf, en Marraquech, aunque esa presencia del eje axial ya comentada hace que esté íntimamente más relacionada con la construcción palatina cordobesa que con la del norte de África.

En cuanto a su decoración, poco se puede decir. Sí es cierto que se han encontrado restos de yeserías y zócalos fragmentados que muy posiblemente pertenecerían a la decoración almorávide. Difícil constatar y dejar algo claro en este campo aunque lo que no se suele discutir es la riqueza que en un principio existiría en el interior de las estancias que contrastaría fuertemente con la sobriedad del aspecto exterior. No es de extrañar ni mucho menos, puesto que la vida musulmana ha basculado por antonomasia hacia el interior de la vivienda dejando a un lado la imagen que se da al público.

No deja de ser interesante el comentario del entorno en el que se enmarcaría el Castillejo de Monteagudo. A los pies del mismo, se puede ver los restos de unos muros en forma de “U”, que podrían hacer las veces de embalse utilizando como cuarto muro la misma ladera. Unas construcciones hidráulicas a las de Monteagudo se localizan en Kairawan así como en otros palacios andalusíes, como Medina Azahara (frente al Salón Rico) o en la almunia posterior de Almanzor.

Estaría el Castillejo coronando una zona de ricas huertas siendo posible eso por las inmejorables vistas que, además de controlar el territorio, ayudarían a mantener el bienestar de Mardanis en este palacio de recreo fortificado que no cabe duda que estaría dotado de excelentes zonas de jardines y huertos abastecidas por unas obras hidráulicas consideradas de las mejores en el contexto andalusí.


 Recurso web:

“Construcción del Castillejo de Monteagudo (Murcia Medieval)”






 
BIBLIOGRAFÍA:

  • FERNÁNDEZ PUERTAS, A. y MARINETTO SÁNCHEZ, P. “Arte y cultura: patrimonio hispanomusulmán en Al-Andalus”. Universidad de Granada, Granada. 2009.
  • NAVARRO PALAZÓN, J. y JIMÉNEZ CASTILLO, P. “Aproximación al estudio del Castillejo de Monteagudo y otros monumentos de su entorno”. Memorias de arqueología. Marzo, 1992. Págs. 433-453.
  • TORRES BALBÁS, L. “Artes almorávide y almohade”. Instituto de Estudios Africanos, Madrid. 1955.

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